¿Te suena esto?
Una pieza, reconvertida cinco veces.
Web, newsletter, revista especializada, LinkedIn, archivo. El contenido no cambia; la reconversión se lleva el día.
El archivo que en realidad es un cementerio.
Años de artículos y dosieres, formalmente conservados, en la práctica imposibles de encontrar. Se escriben piezas que ya se habían hecho hace tres años.
Metadatos y campos obligatorios como un trabajo posterior interminable.
Etiquetas, resúmenes, categorización, derechos. Necesarios para la visibilidad, letales para el ritmo.
IA que no os atrevéis a dejar entrar en vuestras columnas.
Citas inventadas, periodistas suspendidos, rectificaciones: todo el mundo conoce los ejemplos. La credibilidad es vuestro producto, así que la pregunta no es si usáis IA, sino cómo, sin arriesgarla.
Lo que construimos para editoriales y redacciones
El archivo vivo.
Todo lo que se ha publicado alguna vez, consultable por contenido, con la fuente y la versión adjuntas. Reutilizar se vuelve más rápido que volver a escribir.
La línea de reconversión.
Una pieza convertida automáticamente a los formatos de cada canal, con la revisión final como último paso. El redactor da el visto bueno, el sistema hace el trabajo pesado.
Metadatos que se preparan solos.
Etiquetas, resúmenes y categorización como propuesta, listos para confirmar o corregir.
Límites editoriales para la IA.
Una forma de trabajar y una configuración del sistema en la que la IA puede preparar todo y no puede publicar nada. Incluye una política que puedes explicar a tu redacción y a tus lectores.
Apoyo a la investigación y la verificación de datos.
Recuperar fuentes, verificar afirmaciones, componer dosieres. Con referencias, no con afirmaciones sin más.
Y a veces la respuesta es: nada de IA.
Un script sencillo, un proceso mejor, o no hacer nada. Eso también te lo diremos, cuando sea el caso.
Vuestra credibilidad es el producto. Nuestros sistemas se mantienen bien lejos de ella.
Por dónde suele empezar esto