La base de conocimiento consultable.
Todo vuestro material, informes y proyectos accesibles, con citación de fuentes en cada respuesta. El trabajo nuevo empieza a partir de lo que ya existe.
Cobertura curricular y etiquetado.
El material se coteja automáticamente con los objetivos curriculares o las líneas de aprendizaje, con el especialista educativo como juicio final. Una revisión pasa de semanas a días.
La línea de rendición de cuentas.
Solicitudes de subvención, informes y documentos de acreditación preparados a partir del trabajo existente. Tú editas y das el visto bueno.
Asistentes para vuestros propios servicios.
Un punto de consulta sobre vuestra metodología para clientes o docentes, que solo responde lo que es trazable. A prueba de RGPD, porque en este mundo eso no es una nota a pie de página.
Alfabetización en IA y política.
Ayuda a vuestros clientes (y a vosotros mismos) con una respuesta sensata a la pregunta sobre IA: qué es seguro, qué no lo es, y cómo cumplís la obligación que ya está en vigor.
Y a veces la respuesta es: nada de IA.
Un script sencillo, un proceso mejor, o no hacer nada. Eso también te lo diremos, cuando sea el caso.